¿Estamos perdiendo el verdadero sentido del consentimiento en la era digital?

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20 enero, 2026
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Índice de contenido
  • Introducción
  • El consentimiento hoy: ¿real o solo un clic más?
  • Cómo las plataformas influyen en el consentimiento digital
  • ¿Qué significa esto para la salud?
  • La siguiente frontera: consentimiento algorítmico
  • ¿Hacia dónde debemos avanzar?
  • Conclusión
Introducción

Vivimos momentos de transformación digital acelerada. En todos los ámbitos (redes sociales, servicios online, salud digital, IA) se nos pide algo que creíamos claro: consentir.

Sin embargo, lo que parecía un acto sencillo, decidir qué compartir y con quién, se ha convertido en un trámite rutinario, automático e influenciado por algoritmos y estrategias de diseño.

El consentimiento hoy: ¿real o solo un clic más?

Tradicionalmente, en la protección de datos personales (como establece el RGPD y la LOPDGDD), el consentimiento debía reunir cuatro condiciones: ser libre, específico, informado e inequívoco.

Eso implica que la persona comprenda qué se recoge, por qué, durante cuánto tiempo y que pueda rechazar el tratamiento sin sufrir consecuencias.

Pero en la práctica digital de hoy, ese ideal se está desdibujando. Las grandes tecnológicas han logrado transformar el consentimiento de una decisión consciente en un simple clic de “Aceptar todo”. El diseño de las interfaces, los colores, la colocación de botones e incluso la estructura de las opciones están optimizados para que aceptar sea la opción más fácil y rápida, muchas veces condicionando el acceso completo al servicio si no se acepta.

Cómo las plataformas influyen en el consentimiento digital

Hoy, las plataformas digitales no se limitan a mostrar opciones: orientan activamente la decisión del usuario. Lo que debería ser un ejercicio consciente de control sobre los propios datos se transforma, a menudo, en un clic rápido, impulsado por el diseño de la interfaz y la estructura de las opciones. Esto tiene varias consecuencias:

  • Los usuarios sienten que toman decisiones sobre su privacidad, pero muchas elecciones están condicionadas por la ubicación de los botones, los colores o las recomendaciones implícitas.
  • La repetida aparición de solicitudes de consentimiento genera fatiga cognitiva, llevando a aceptar sin leer o comprender realmente lo que se autoriza.
  • Algunos modelos incluso combinan el consentimiento con barreras de acceso o pagos: si no se ceden datos, se limita la funcionalidad, transformando la aceptación en una necesidad más que en una elección.

 

En este contexto, el consentimiento deja de ser únicamente un instrumento de protección del usuario para convertirse en un mecanismo de legitimación empresarial, donde la apariencia de control muchas veces oculta la pérdida real de autonomía sobre los datos personales.

¿Qué significa esto para la salud?

En el sector salud, el concepto de consentimiento informado no es un simple trámite burocrático: es un pilar ético y legal. Firmar un consentimiento médico implica comprender riesgos, beneficios, alternativas y consecuencias de una intervención.

Pero cuando trasladamos este paradigma al mundo digital (por ejemplo, firma de consentimientos en formato electrónico, uso de IA sobre datos clínicos o plataformas de salud móvil), nos enfrentamos a un riesgo: el consentimiento puede convertirse en un automatismo vacío si se trata igual que un clic de cookies.

La tecnología puede facilitar enormemente el flujo de información y el proceso de firma. Sin embargo, no puede sustituir el entendimiento real del paciente, ni puede permitir que el consentimiento sea solo un clic rápido que habilite usos extensivos de datos sensibles.

En Relisten, nos tomamos muy en serio el consentimiento del paciente y la protección de su información. Siempre se sabe qué datos se utilizan, cuándo y con qué finalidad, así como la validez y el tiempo de almacenamiento. Esto garantiza transparencia y confianza en cada paso del proceso clínico digital.

La siguiente frontera: consentimiento algorítmico

Hoy no solo se trata de formularios o banners. La inteligencia artificial y los algoritmos avanzados pueden inferir preferencias del usuario sin preguntarle explícitamente, basándose en patrones de comportamiento. Esto da lugar a un concepto de consentimiento inferido, donde el sistema interpreta que “si te gusta esto, también aceptarás aquello”.

En salud, esto implica desafíos críticos: ¿cómo garantizamos que un paciente comprende y acepta explícitamente el uso de sus datos clínicos para entrenamiento de modelos de IA, recomendaciones automatizadas o decisiones asistenciales?

¿Hacia dónde debemos avanzar?

Humanizar el consentir digital: Asegurar que los procesos digitales mantengan claridad, concreción y comprensión real (no solo legalmente correctos).

Diseño centrado en el paciente: Evitar interfaces manipulativas (los llamados dark patterns) y favorecer experiencias que refuercen la autonomía del usuario.

Educación digital y clínica: Ayudar a que pacientes y profesionales entiendan las implicaciones del consentimiento más allá del clic, especialmente cuando se combinan salud y tecnología.

Conclusión

El consentimiento no puede convertirse en una ilusión digital. En un entorno dominado por grandes plataformas tecnológicas, el riesgo de que el consentimiento se vacíe de contenido es real. Pero en salud, las decisiones afectan directamente a personas, ese riesgo es inaceptable.La transformación digital debe ir de la mano con una ética sólida, transparencia real y procesos que respeten la dignidad, la comprensión y la voluntad informada de cada paciente.

Con Relisten, cada dato del paciente se gestiona con cuidado, claridad y seguridad, asegurando que la información siempre se utiliza de manera consciente, responsable y transparente.